sábado, 19 de diciembre de 2009

Fly me to the Moon


No creo ir de su mano a la Luna, ni sentir de pies a cabeza la primavera de Júpiter o Marte. Nada de jugar con las estrellas, ni siquiera en alcanzarlas a través de un telescopio. Nada que tenga que ver con el espacio que tanto le apasiona, nada que tenga que ver con aquél monstruo incomprensible del cual soy parte, por constituirme de materia.

Siquiera un beso, siquiera me tomara de la mano sin salir de este planeta tierra. Que llenara mi corazón con canciones, que me cantara, que me escribiera. Que me viera a los ojos y permitiera hundirme en su fuego. Que me dejara cantarle por siempre, como promesa cautiva de su amanecer y sus noches, como pasión inextinguible de su entrepierna, como la fiebre que corona sus enfermedades.

Eres todo lo que deseo, lo que idolatro y admiro, a lo que me aferro. En otras palabras, sincérate… Sabes que te quiero, y sé que tú nunca podrás quererme. Nunca pedí que me lleves a la Luna, que me tomaras la mano, que me besaras. Sólo pedí que algún día me aceptes en la primavera presa en tu mirada y abras la puerta de tu corazón a este hombre nómada, trashumante, sin casa ni sentido de pertenencia.

Visionario. “Creo ver un mundo iluminado más allá de su apocalíptico final, creo ver tus ojos al final de la tarde”.

Pasiones.
A mi me gusta mirar la luna, me embelesa, me hace lunático. Me alucino. Soy un azotado. Me encanta vivir “En el ombligo de la Luna”

El libro. Amores que matan, de Rosa Beltrán.

La música. Claro, Fly me to the Moon, con Frank Sinatra.


1 comentario:

  1. ¡Uff! Esa canción es encantadora, en todos los sentidos.

    Ojalá algún día lleguemos a la Luna amigo. ¡Un saludo!

    ResponderEliminar