lunes, 27 de septiembre de 2010

Invadido por la nostalgia.

He abandonado el blog. Las tareas, el cansancio y el sueño arduo han venido ganando la batalla. No he hablado de tantas cosas, y me asusta. Aquí no se ha escrito desde la fiebre de un Bicentenario que pasará al olvido mucho antes de acabar el 2010. Ya hace frío en la Ciudad de México, y a la vez un bochorno inexplicable. La libido está que arde. El otoño ha entrado entre lluvias y calamidades que han dejado sin casa a tanta gente. Escribo rápido para no perder la costumbre. Escribo para sentirme cerca de lo que soy. Septiembre está por acabar. El viernes pasado, sería el cumpleaños de una mujer a la que llevo en mi recuerdo; algún mecanismo de defensa psicológica no me ha hecho hablar de su partida en silencio. Nunca creí no volver a sentirla cerca, no cuando sabía que estaba ahí, siempre a lado de mi madre, su amiga por años. A donde quiera que haya ido, seguro recuerda lo que hizo. Fue, junto con mi madre, la primera mujer que me enseñó a contar y a leer, a recortar y a iniciarme dentro de mi largo afán por el aprendizaje. Treinta años enseñó a nivel preescolar. Treinta generaciones la llevan en el recuerdo. El mes de septiembre está por acabar, y yo en pleno otoño me hallo invadido por la nostalgia.

Porras. Para mamá que mañana cumple años.

Poder. Dice el expresidente Vicente Fox que es muy probable que el PRI regresé al mando del país. Medio mundo cree que Peña Nieto resultará vencedor del 2012, el otro medio es quien quizá no acudirá a las urnas.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Por el Bicentenario. Tercera entrega. "Historia Patria"

Por más ganas que uno traiga, poco ánimo enardece este quince de septiembre. México sigue en el desamparo que toda su vida independiente ha cargado. Pobre México, tan bonito el condenado. Es un cuerno de la abundancia; lo dice la geografía y los que han sabido creer en que todo tiene remedio. ¿Pero cuándo ha habido paz entre su gente?

Desde el Primer Imperio, hasta la lucha entre Federalistas y Centralistas; desde la Reforma hasta el Porfiriato, el Maximato y las dictaduras contemporáneas, el aire nunca ha dejado de oler a pólvora y sangre hermana.

¿Cuántas traiciones no se esconden en los libros de historia básica? Qué injusticia esconder el trágico desceso de Vicente Guerrero, secuestrado por su propio "amigo" Picaluga por la suma de $50,000 pagados por Bustamante y entregado al gobierno como si fuera un villano.

¿Cuántos males esconde la figura de Juárez? El Benemérito, el patriota, el salvador de la nación, el enemigo de la Iglesia. ¿No fue él, quien regaló prácticamente el Istmo de Tehuantepec a los estadounidenses a cambio de dinero para financiar la Guerra de Tres años? Aquel Tratado firmado por McLane y Ocampo, brindaba paso seguro y sin ningín tipo de tarifa al comercio entre el Istmo y la frontera, desde Tamaulipas hasta Mazatlán y que por poco y vende la Península de Baja California, sino es porque Juárez entró en razón de que ya lo que hacía era demasiado.

Y de ahí entonces, sin paz. Ni con el Segundo Imperio llegó la calma. Ni con los gobiernos liberales. Planes, tratados y revoluciones surgieron en todo el siglo diecinueve; y para rematar nos fuimos contra la dictadura más longeva de esta Patria. Porfirio Díaz, también fue traidor. Escapaba de las circunstancias más peligrosas como un verdadero profesional y vendió al país entero a cambio de progreso. Lo consiguió. Más allá de ser un estratega militar, fue sin duda un hombre perspicaz ante la situación tan retrógrada en la que seguía sumergido el país. Aplastó todo tipo de rebelión, no hubo en aquellos treinta años más voz que la de él. No hubo otro eco ni otra forma de gobierno. "México no está preparado para la democracia" Decía con cierta razón y templanza.

Díaz había añorado el orden de su Patria en guerra; de su progreso. Fue radical en las determinaciones frente a revueltas que hacían cimbrar aquella prosperidad enmascarada de su gobierno. Luego el poder comenzó a radicar muy dentro de él, hasta enfermarlo. Sin embargo, bien supo que este país estaba en pañales. Cuando los ideales de la Revolución, más retrógrada que evolutiva, comenzaron a gestarse, lo predijo. El país es una "fiera", hay que saberlo domar. No se pudo. El chaparrito de Parras no pudo, y por mucho que sembraron los ideales magonistas, poco repercutió de su audacia en este futuro intrincado en la modernidad incierta. Carranza no pudo unir del todo al país; Villa quizá consiguió sus propios objetivos y Zapata fue a quien menos caso se le hizo a su causa. Los pobres siempre hemos sido pobres y los ricos, ricos. De ahí para acá, sin paz. Luego vino la Cristiada y más sangre se diluía sin pena alguna. Elías Calles odiaba a los chinos y a todo aquél que no quisiera reconocerlo como Jefe Máximo. Cárdenas fue padre adoptivo de quienes se les negó la Patria; y además se hizo de fama con la supuesta expropiación petrolera, que hoy por hoy es sólo una fecha para el calendario de efemérides.

México festeja esta fecha, el inicio de la gesta de Independencia. La guerra que se extendió por once años con tal de dar razón y geografía a una patria sin más patria que sus calamidades. Desde entonces se ha construído la historia a razón de calumnias y farsas, a razón de hombres que han hecho de la nación el patio trasero de su casa, a razón de negocios sucios, a razón de malas hazañas y mentiras. De ahí que aun fuera del mando de un partido que institucionalizó la revolución, sigamos sumergidos en la cloaca de una historia patria, que seguro para cien años próximos, seguirá mintiendo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Por el Bicentenario. Segunda entrega. Águila ensangrentada, doy la razón a su certeza.


No me he ofendido. Creo que la Nación y la Patria, es más allá que un símbolo al que respeto, mas no adoro para no caer en falsas idolatrías. Es cierto. México se está desangrando entre su propia gente, y eso si causa tristeza. No me siento ofendido por el cartón de Daryl Cagle, ni por haber venido del país que siente tener aires de pureza en cuanto se habla de violencia, corrupción y narcotráfico: el elegido para salvar a toda América de sus males. Es grave el asunto de pertenecer al listado de paises más violentos. Qué espanto. Esas si son ofensas, sabernos, presenciarlas y no hacer nada por ello, y peor aún, que a los que confiamos solucionar para bien de todos los problemas del país, se la pasen metiendo mujeres a la carcel por decidir sobre el rumbo de sus vidas o discutiendo si los homosexuales no serían capaces de educar niños.

No hay ofensa, al menos no para mí. Realmente creo que el alto índice de violencia está muy bien representado. México sufre, y tratamos de evadirlo. Yo mismo lo hago al darle la vuelta a las noticias que muestran a todo color las sanguinarias hazañas de malhechores sin cabeza que degollan a otros. Pero yo solo no puedo, ni junto con un amigo o amigos. Son ellos, los que están arriba, los que arman el teatro, los que firman acuerdos debajo del agua podrida de sus negocios. Son los grandes ministros de una Iglesia que presume redención a cualquiera que se niegue a vivir la vida con libertades, sigue siendo el compadraje de los altos mandos y el Narco; la guerra más cruda y menos pacífica, la guerra falsa que el sexenio en turno proclama como blasón de la paz. Falsa Paz, en esta Tierra de Nadie, la misma que fue bendecida por otras razas, sanguinarias todas, artífices de guerras, pero al menos más dignas de saberse comprometidas con el cosmos y la vida.

Se espera el regreso de un hombre que anbandonó por el Oriente su tierra, y fue dejando la semilla de paz en cada paso que dio su rumbo. Lo espero con ansia. En el año Uno Caña, nació para cambiar la visión de guerra de mi gente. Él también ve a un águila caída, ensangrentada. Quizá sea una de las señales que vaticinen el regreso de semejante hombre convertido en luz centinela. Por lo mientras, no me ofendo: me da tristeza. Cagle sólo expone su visión, y doy la razón a su certeza.