Hoy fue un día más deambulando por la vida, de esos días que no parecen tener sentido y que en realidad tienen el mismo sentido que todos los demás: experimentar cada segundo del tiempo que transcurre para después ver su resultado final sólo al zambullirse en el océano de la memoria. Sin duda, es elemental cualquier día de la vida, la vida es elemental por el simple hecho de ser vida, por el simple hecho que sin vida no hay nada.
Quizás el tiempo trascurre así nomás porque sí, eso no se puede poner en duda o quizás si, pero en todo caso nos meteríamos con fórmulas extrañas que nomás no se me pueden acomodar en la cabeza, y entonces viene la cavilación: “sin duda, el tiempo pasa así nomás porque sí”
El día me vino y me fue como algunos otros más que por ahí he vivido. No me puedo quejar ¿qué podría decir? Al menos no he intentado hacer estupideces, la verdad no estaría tan mal de la cabeza como para poder aventarme de un quinto piso o para tragar pastillas que me duerman profundamente y despertara entonces en un sueño sin rumbo, en un sueño sin final…pero sí con un principio. Bueno bueno, quizá debo agradecer que: en primera, le temo a las alturas y en segunda, siempre he tenido problemas para tragar píldoras, ya me veo tragando veinticinco de ellas ¡ni loco!
Aún le extraño más que ayer y menos que mañana, aún sigo soñándole tan junto de mí que a veces creo que me he metido a su cabeza por las noches sin el más mínimo consentimiento suyo ¡qué barbaridad! Aún me da fascinación su sonrisa y aún imagino todas las tardes las proezas que seguro realiza sin mí y, por supuesto, recuerdo las tantas de ellas que realizamos juntos.
He perdido la cuenta de vivir en su ausencia…quizá ya van mil días, a excepción de las noches: esas noches en que siempre me he inmiscuido en sus sueños ¡No sé que pensar! Aún no puedo olvidarle, ni puedo recriminarle haberme perdido un concierto maravilloso con orquesta filarmónica bajo un ambiente setentero. Aún no puedo olvidar su risa ni su cercanía tan lejana. Quisiera regresar el tiempo, no para vivir aquellos ratos tan buenos que pasé a su lado, para nada…quisiera regresar el tiempo para nunca haberlos vivido a su lado, porque al final de cuentas me lastiman. ¡Ah que cosa es el tiempo! Más bien debí escribir: ¿qué cosa es el tiempo? Recibo respuestas, pero más que respuestas la cura del “mal de amores” Así nomás porque sí pasa el tiempo ¡que pase ya! Dicen que él cura heridas ¿no? No sé, ahora resulta que el tiempo lo es todo.
Conversaciones. Hace unos días conversaba con mi amiga Angélica, una mujer de sonrisa fascinante, ojos grandes y rudas maneras; hábil para esto de conversar. Cumplimos por estas fechas un año de conocernos, un año ya…entonces dije: “¡Qué cosas! El tiempo tan dócil, es maleable, eso lo he descubierto: el tiempo es maleable como el metal, al punto escurridizo, al punto inalterable y siempre moldeable a conforme lo vas viviendo. Al final, ves tus obras en metal: sólo con el recuerdo se contemplan. Son realmente inalterables una fracción de segundo después de suceder”
Cosas. Resulta que esto de pensar en el tiempo me descontrola y me hace irme muy lejos de mi cuarto, entre recuerdos, renglones de libros, alguna que otra rola y mil cosas con sus mil extrañezas. Me acordé precisamente de El relojero, el villano ese de Batman que no tenía súper poderes pero si era portentoso en eso de manejar el tiempo, recuerdo que calculaba perfectamente el tiempo en que Batman dejaría caer un golpe. ¡Dios! Contáctenme con Temple Fugate (así se llama el susodicho Relojero) a ver en cuanto me cotiza calcular cuánto tiempo me llevará olvidar malos amores. Por cierto, dicen que el nombre de Temple Fugate se basa en la frase latina tempus fugit, que significa “el tiempo vuela”.
Relatividad. El tiempo o hace falta o sobra, o el reloj está medio desajustado porque se ha de atorar o la pila es muy buena porque va demasiado rápido. ¿Qué es entonces? o “el tiempo vuela” o sigo cantando con Madonna: “Time goes by so slowly”…Mejor recordemos lo que Einstein caviló en su prodigiosa capacidad abstracta de pensar: “Cuando estás enamorado de una bella joven, una hora parece un segundo. Cuando te sientas sobre un carbón al rojo vivo, un segundo parecerá una hora. Eso es relatividad” Realmente raro, pero cierto sin duda: muy cierto.
Locuras. Esto del tiempo es una locura: “qué si el Conejo Blanco de Alicia va retrasado”, “qué si salgo tres minutos después de la hora acostumbrada ya me atora el tráfico”, “qué si a las tres y quince le apago a los frijoles”…. “¿Hora de la muerte? - tres con veintiuno, Doctor -” No sé, es de locos ¿no?
Música. Leyendo un poco a cerca del Conejo Blanco de Alicia, metáfora clásica del tiempo y del “seguir las cosas ciegamente” descubrí que la banda Jefferson Airplane, tiene un tema titulado “White rabbit”. La banda es pionera del movimiento psicodélico influenciado por el LSD. El día en que tocaron este tema por vez primera se considera memorable en la historia del rock. La rola no habla del tiempo, pero nos cuenta en cierta forma lo que Alicia vivió.
Vacaciones. ¡Dios! hace tanto que no voy a esos oficios que se les llama “misas”. Papá me recrimina haberme alejado de su Iglesia, que también es mía. No me alejo, simplemente he entendido que hasta Dios alguno de estos dos mil años trascurridos se fue también de ella, quizá desde antes, quizá un poco después, pero de que ya no está ahí ¡sin duda! Respeto la Semana Mayor, pero con esto de los tiempos me voy de paseo por los caminos de Guanajuato. Iré a visitar a la familia a Juventino Rosas, Gto. Me voy el jueves y regreso el domingo Dios mediante. Espero que con nuevo reflejo en los ojos, aire de otras montañas, fuerzas del centro del universo y con alguno que otro souvenir...No sé que pueda haber por allá, pero a ver que traigo… ¿cajeta? ¿charamuscas? Dulces típicos.