Hay veces que nada se le ocurre a uno por escribir y, evitando dar molestias innecesarias, mejor ni las pensamos. Es difícil esto de inventarse la vida con palabras, yo que creía que era tan fácil como beber café o leerse un libro. Pero, pensándolo bien, nada es fácil. Ni siquiera beber café resulta fácil cuando se tiene que lidiar con las cafeteras o con calentar el agua, mucho menos se diga cuando el bolsillo no alcanza para comprarse uno que dé placeres al gusto. ¿Leer? Quizá sea un atrevimiento decir que tampoco es fácil. No con Voltaire o Hesse, no con los del Siglo de Oro, con Sor Juana, Ovidio, Paz, Aristóteles, Mistral, Borges, Freud, Cortázar, Fuentes, Homero, Schopenhauer...
Un atrevimiento el mío éste de ir y venir entre autores y filósofos, entre andantes y eruditos, entre siglos, corrientes y quehaceres varios. Ahora comprendo que todo se me hace difícil por andar provocando desórdenes.
Va! ¡No te preocupes! La vida misma intentará ordenarte...¡siempre lo hace!
ResponderEliminarAbrazo
Lily