jueves, 16 de diciembre de 2010

La vigilia


La noche cae en el letargo, menos yo. Hay veces que las horas entradas en nuestro día toman prestadas las primeras de otro. Pasa, suele pasar. Por mas que los párpados caigan tiesos sobre los ojos, no hay manera de hacerlos ligeros a la orden de dormir. El vecino ha encendido su camioneta bajo esta helada otoñal. La luna sigue creciendo sobre su órbita milenaria y quizá eterna. Desorbitadas las esferas de mis ojos, que no tardan en ver el sol sin haberse dejado seducir por otro cielo. Espero entonces que el mundo despierte sin despertar de mi vigilia.

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