lunes, 18 de octubre de 2010

Dichos y dichosos

Ayer acabó la Feria del Libro del Zócalo de la Ciudad de México, y tuve la dicha de verla ardiente junto con su gente alborotada. Ahí se anduvieron todos aquellos que creen en los libros como yo y otros más. Ahí también tocó un grupo musical a la usanza y forma del medievo. Tan azarosa es la vida que los ha devuelto al siglo xxi, después de medio milenio en que anduvieron perdidos.

Descuentos y gangas; gente y ruidos de pólvora, charlas y autógrafos. Benditos libros que traen a rastras nuestra razón por entenderlos y adueñarnos de sus mundos. Parecen flores abiertas a las abejas obreras. Esconden néctares y memorias, olores y desafíos.

Estuve ahí. Entre libros y gente. Escuché a Ángeles Mastretta hablando de mujeres, entre mujeres y hombres. A un lado de Carmen Boullosa y Gioconda Belli, siguieron hablando de ensueños, desfalcos y desafíos. Leyeron relatos, preguntaron, se contestaron y nos contestaron. Sus voces eran volátiles. Apasionantes. Hermosas ellas. Gioconda leyó un poema: Amor en dos tiempos, dijo que era una suma de palabras, y así es. Palabras enardecidas por una mujer.

La foto. Ángeles me había prometido firmar mis libros que son suyos. Lo hizo. Después vino la foto en donde los dos sonreímos dichos y dichosos, sin más juego que el de entender lo que las letras esconden.

1 comentario:

  1. Hola Toño,
    Que bella foto y que afortunado de conocerla.
    PS. He llegado acá porque soy lector de Puerto Libre. Gracias por la reseña y por la foto.
    ¡Saludos!

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