No puedo dejar de escribir en este blog que he dejado a la deriva. A horas antes de un examen, aquí me tienen. Hace tiempo que no llegaba tan temprano a Ciudad Universitaria y sigo creyendo que no existe mejor vista que verla amaneciendo. Desde la Biblioteca Central se siente su espíritu.
Toda esta tierra huele a pirul y pasto recién cortado, su ruido tiene aroma a exámenes y ecuaciones; se escuchan repetir constantes las leyes que los abogados repiten en su cabeza, las fórmulas que lo químicos pretenden mezclar en su futuro. Se tocan los sueños y se encuentra uno con las peores realidades, pero ante ello no existe mejor audacia que la nuestra, la misma que hace viva esta mi Unversidad.
Bienvenido. Tessitore di sogno, que ha llegado a este lugar de un Puerto bienaventurado. ¿Cómo llegaste aquí sin naufragar? Gracias por arribar a él. Ya tengo el tuyo para seguirte.
Para un músico. No les he contado que hace ya un tiempo volví a encontrarme con un amigo que lo conocí niño y a la fecha un hombre. Ahora él anda metido y bien metido en la música y sus desafueros. Es noble y pretende hacer de su pasión la profesión más azarosa y menos abandonable, la que sin duda alimentará su espíritu y el de otros que esperamos escuchar sus promesas. Ya habrá tiempo para hablar más y mejor de él. ¡Saludos, Chavita!
simplemente estupendo
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