He abandonado el blog. Las tareas, el cansancio y el sueño arduo han venido ganando la batalla. No he hablado de tantas cosas, y me asusta. Aquí no se ha escrito desde la fiebre de un Bicentenario que pasará al olvido mucho antes de acabar el 2010. Ya hace frío en la Ciudad de México, y a la vez un bochorno inexplicable. La libido está que arde. El otoño ha entrado entre lluvias y calamidades que han dejado sin casa a tanta gente. Escribo rápido para no perder la costumbre. Escribo para sentirme cerca de lo que soy. Septiembre está por acabar. El viernes pasado, sería el cumpleaños de una mujer a la que llevo en mi recuerdo; algún mecanismo de defensa psicológica no me ha hecho hablar de su partida en silencio. Nunca creí no volver a sentirla cerca, no cuando sabía que estaba ahí, siempre a lado de mi madre, su amiga por años. A donde quiera que haya ido, seguro recuerda lo que hizo. Fue, junto con mi madre, la primera mujer que me enseñó a contar y a leer, a recortar y a iniciarme dentro de mi largo afán por el aprendizaje. Treinta años enseñó a nivel preescolar. Treinta generaciones la llevan en el recuerdo. El mes de septiembre está por acabar, y yo en pleno otoño me hallo invadido por la nostalgia.
Porras. Para mamá que mañana cumple años.
Poder. Dice el expresidente Vicente Fox que es muy probable que el PRI regresé al mando del país. Medio mundo cree que Peña Nieto resultará vencedor del 2012, el otro medio es quien quizá no acudirá a las urnas.
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