Llueve y recuerdo tu voz
sublime ilusión en plena noche
sensación remota,
trivialidad aparente:
un derroche.
Escribo y te recuerdo
corriendo entre arbustos,
sonriendo al caer la tarde.
Recostado sobre la cama,
aparece tu aroma en el aire,
se va,
huye de mí,
como tú y tus ojos,
tus labios y tus manos tibias.
Llama azul,
estrella nova,
cometa inquieto,
sal de mar,
diente de león a pleno vuelo,
nube que moja
y calcina la piel,
relámpago ensordecedor.
Sigues siendo tú
el primer pensamiento
enredado en el aroma del café
y la privación de mis labios.
Cielo nublado,
velero sin rumbo...
tú y tu fuego azul
ilusión de siempre,
lluvia de verano...
mi nube viajera.
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