Hace mucho tiempo que se me quedó como concepción y concepto, que la angustia es el miedo a lo desconocido y a lo que está por venir. Lo tomé a beneplácito de todo aquello que al darle vueltas a mi cabeza surtiera un efecto demoledor en mi ánimo, que ni el té de tila sosiega con todas sus propiedades bondadosas que muchos le han atribuido.
Debería estar preocupado por la prueba que mañana nos harán en el curso de cardiología. Me estremece pensar que podré sacar la nota más baja de toda la clase, y aún así aquí me hallan compartiendo tal irresponsabilidad. No he de decir que no sé nada de semejante área imprescindible en la medicina como lo es el área familiar, la psicología y la dermatología. Lo cierto es que cuando más profundizaban a cerca de la bomba que la evolución decidió poner dentro del tórax de los vertebrados, siento que es un desaire a la poesía y a sus grandes representantes como a la vez, eso mismo, no es más que poesía y arte que ha tomado forma de músculo y además late por automatismo.
Las tardes de esta semana han sido nubladas con el abrigo de un bochorno que promete el nacimiento de un verano intenso. He llegado a recordar y soñar entes del pasado que no han venido haciendo más que quebrantarme y esparcir una que otra lágrima. Vuelvo a caer en la oscuridad del recuerdo y vuelvo a soñar con ello, como si no tuviera suficientes heridas en el corazón del alma, porque el otro, el que es bomba y tengo que estudiarle toda la noche, sigue latiendo.
Libro. La mujer infinita, de José Ignacio Valenzuela.
Música. Danzón No. 2, de Márquez.
Angustia. El examen de cardiología
Quebranto. Sus ojos verdes.
Debería estar preocupado por la prueba que mañana nos harán en el curso de cardiología. Me estremece pensar que podré sacar la nota más baja de toda la clase, y aún así aquí me hallan compartiendo tal irresponsabilidad. No he de decir que no sé nada de semejante área imprescindible en la medicina como lo es el área familiar, la psicología y la dermatología. Lo cierto es que cuando más profundizaban a cerca de la bomba que la evolución decidió poner dentro del tórax de los vertebrados, siento que es un desaire a la poesía y a sus grandes representantes como a la vez, eso mismo, no es más que poesía y arte que ha tomado forma de músculo y además late por automatismo.
Las tardes de esta semana han sido nubladas con el abrigo de un bochorno que promete el nacimiento de un verano intenso. He llegado a recordar y soñar entes del pasado que no han venido haciendo más que quebrantarme y esparcir una que otra lágrima. Vuelvo a caer en la oscuridad del recuerdo y vuelvo a soñar con ello, como si no tuviera suficientes heridas en el corazón del alma, porque el otro, el que es bomba y tengo que estudiarle toda la noche, sigue latiendo.
Libro. La mujer infinita, de José Ignacio Valenzuela.
Música. Danzón No. 2, de Márquez.
Angustia. El examen de cardiología
Quebranto. Sus ojos verdes.
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