El amor, más que una mezcla de procesos fisiológicos, vaivén de señales neuronales, secreción de neurotransmisores, conjunto de todo lo que su ciencia quiera poner para salpimentar semejante asunto: es extraño. Y lo digo con el sincero hablar que me conozco y me conocen.
Por amor, se hacen cosas en demasía, locas, desatadas. Con él se han entretejido miles de buenas y malas historias que inundan de tinta las páginas de un libro, se ha utilizado para basar las religiones más concurridas del mundo; se hace poesía, se firman papeles válidos ante la ley, se polemiza si dos hombres y dos mujeres pueden sentir amor, y todavía se cuestiona si pueden dar amor a algún niño que quieran adoptar.
El amor se escucha en el aire y se puede practicar en el mar, o sobre el pasto o sobre la cama. Pero más allá de eso, más allá de decir: te amo; a las personas que están a nuestro lado y forman parte de nosotros, sería mejor practicarlo.
He de decir que tengo problemas para expresar amor, que me cuesta trabajo decirle a mis padres que los amo, aunque las ganas estén más vivas que las brasas. Me cuesta expresar amor a mis amigos y asincerarme cuando a alguien lo embargue una pena. Es uno de mis peores defectos, entre muchos otros que me cargo. Por eso, creo yo, que hallé la forma de sacar todo lo que aveces siento al escribir. Las ganas de sentir amor en esta vida, y en otras tantas; los deseos que me dan de abrazar a miles, los dejo en mis historias. ¿Cuántos besos no he dado en ellas? ¿Cuántas eternidades no he atravesado? ¿Cuántos saludos no mando por este blog de ensueños?
Mi cariño, por los que quiero, está expresado en cada sustantivo y verbo que se me ocurre. En cada adverbio, pronombre, nexo y preposición que me invento; en cada punto y aparte y cada mayúscula que me cuesta trabajo posicionar. Encontré la forma de no regalar peluches. Por eso, este día atiborrado de mercadotecnia y color rojo, corazones amorfos, globos metálicos, novias vistosas, novios querendones, desenfrenados, preservativos y píldoras, preservativos fallidos, bodas, coitos, orgasmos y perturbaciones, escribo esta brevísima entrada, en donde todos podamos reflexionar la mera forma de poder expresar amor, las formas que no son amor y sin embargo relacionamos. Hagamos el amor sin tener sexo, sin decir te amo, sin dar besos, sin que un chocolate o un oso gigante de peluche eche a perder el asunto. Hagamos el amor con el sólo hecho de hacer sentir a los que tanto queremos que nos son meramente importantes. He dicho.
Música. Ayer celebró la estación de radio Horizonte, con un concierto al aire libre en el CNA, diez años de escucharse. En él, participó un conjunto de músicos destacados y destinados a vivir el arte con el amor del que estamos hablando. El jazz es uno de los géneros que poco se ha entendido últimamente. Pocos son los que saben de él, y entre los muchos que lo desconocen me he hallado. Agradezco a Taateni por acercarme a él. Sin decir te amo, me hizo el amor al mostrarme lo que ella siente con ese arte de música.
Amigos. Al concierto fui junto con otros amigos que han sido parte de mí como yo de ellos. ¿Cuántas cosas no hemos compartido? Pocas en verdad no hemos compartido, porque aún esperamos día a día alguna que otra cosa que nos sea necesaria compartir.
Verso. Una forma de hacer, sentir y hacer sentir amor.... leyendo o escuchando a Neruda:
"Juegas todos los días con la luz del universo"
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