miércoles, 17 de febrero de 2010

Hemos fallado

Tengo un amigo que poco se equivoca e inequívocamente niega haberse equivocado. Los últimos días de diciembre enumeramos una lista de propósitos qué cumplir y hoy por hoy, hemos fallado. ¿Por qué será que no olvidamos su aroma? ¿Sus ojos expresivos al medio día? ¿Sus desatinos? ¿Sus gestos al hablar? Quién sabe, y quien lo sepa que se manifieste y nos explique.


Volvió a ver su figura en la oscuridad este fin de semana. Sintió su respiración cerca de su oído, cuando trataba de bien dormir después de haber ido a su casa a celebrar su cumpleaños. No creyó volver a caer en la tentación de su aliento entrecortado y sus manos seductoras. Él sólo quería dormir y no fallar con el propósito de año nuevo que nos habíamos impuesto. Porque eso fue, una imposición a lo que nuestro corazón se aferra tercamente.


La verdad es que hemos avanzado mucho en no recordar el movimiento de su cabello o el timbre de su voz, ni cómo fue que llegamos a saber sus nombres o vislumbramos la luz de sus ideas. Yo me equivoco más que él. Yo porque dudo antes de que la duda invada el territorio de mis acciones; porque soy así. Pero él no, hasta ayer en la tarde creí que no fallaría a la promesa.


- ¿Y luego qué pasó? - dije preparando mis oídos para escuchar el acto fallido, por haber caído en semejante tentación.


- Pues lo que tenía que pasar- contestó aún con un pedazo de gloria entre los labios.


Tomé mi celular rumbo a mi casa, y escribí en la brevedad de un mensaje de texto:
- ¿Cómo andas? Ya ni te acuerdas de mí. gggg


Sé que desconocía este nuevo número de celular, pero dí por hecho que con las cuatro letras g juntas, me reconocería. No se acordó de mí. Tuve que mandar un mensaje de regreso con mi nombre. Volví a equivocarme al fallar al propósito de Año Nuevo. ¡Qué pendejada! Lo cierto es que mi amigo EmManu, poco se equivoca; y eso me da un gusto; al menos eso dice la sonrisa que se ha pintado en su rostro todo este inicio de semana.


Dulce pecado. Muy mal EmManu, ni porque ya es cuaresma le paras. Bueno, em... creo que lo último se da a entender que sí. Jajajaja


Miedos. No sé por qué algunas costumbres judías me causan ansiedad y de ahí voy a parar a un miedo, que poco a poco en el día se me va ahuyentando. Yo los respeto, que quede claro que no hay aquí alguna falta hacia ellos, lo cierto es que como muchas cosas, que entre ellos entienden, no entiendo: me llevan entonces a semejante angustia.


Música. Mazel tov. Folklore Yiddish

2 comentarios:

  1. Tssss. Suele pasar...
    Saludos!

    ResponderEliminar
  2. mmmm... en efecto hemos fallado pero sin duda alguna no se pudo evitar... tal vez el tiempo m de la fortaleza de no faltar a mis promesas... y como siempre t digo " no m arrepiento de haberlo hecho" por lo menos en esta ocasion no!!!

    ResponderEliminar