domingo, 25 de octubre de 2009

Tesoros de barata

Ya hace un tiempo me encontré con un montón de libros necesitados de un dueño, decía con estrepitosas letras grandes en carteles fluorescentes "Barata de libros" y entre tanto y a tan poco precio (diez pesos), había mucho por nada. Me acerqué y tomé entre las manos un libro singular, esbelto y con una portada corrugada color blanca con el centro azul cielo. "Piel de mar" decía, dice y sigue leyéndose con una sobriedad que pareciera esconder poco dentro de sus páginas. Marco Antonio Regalado es el hombre que escribió este libro con palabras que seguro algún dios le dijo al oído. Y sigo admirando el cómo es que un hombre puede inspirarse de esa forma, con elementos tan imprescindibles como el mar, el atardecer, la piel, el viento y la memoria.
Este hombre regala en sus letras, con todo y su apellido, la gracia de lo elemental y la forma precisa de conceptualizar en la paz de sus versos lo que toda la vida al hombre le atañe el desasosiego de su corazón: el amor, el olvido, la lejanía de quien se quiere, la mujer.
Marco Antonio Regalado nació en Morelia, Michoacán; en 1962. Estudió leyes y resultó que la palabra escrita en verso de la forma tan sutil como se recrea en cada uno de sus poemas, es mera forma natural de él, un escritor innato.
Addendum. Dejo aquí las palabras con las que Neftalí Coria, describe lo que esconden las paginas de "Piel de mar" de forma que nadie pudo haber descrito mejor...

Como si el cielo fuese nombrado por la memoria del mar y las palabras-a modo de cuña- fueran puestas entre la piel de estos dos azules animales para que sangren de una sola verdad, es la extraña tarea de las manos del poeta.


Hace viento y mar en ciertos poemas de Marco Antonio Regalado. Frío hace, soledad y espina al pecho. Pasión por el mar y el deseado cuerpo de mujer que trasiega la memoria como invención del agua, como aguda nostalgia por su omnipresente figura a mitad del recuerdo o en el mar mismo del poema. Un sereno dolor hay en el suave aliento de los poemas de este primer volumen de Marco Antonio, como si el canto naciera de la tibia espesura del sueño.


Se escribe por amor a los recuerdos, por evocaciones dolorosas que a la página llegan de golpe y sin aviso. Y si a esto aumentamos el eco de la música hallada en las voces de otros poetas que de minuciosas lecturas vienen - como en el caso las de Villaurrutia, Neruda y Becerra-, el resultado tendrá una consistente armadura. Así la poesía de Regalado, vive sobre todos estos pilares.


Neblinosos cantos, calvicémbalos de humo, candados que se rompen en la tersa melodía de los versos y su profunda aventura por la página, es lo que se oye en esas playas rotas de la tristeza y bajo ese cielo de los muelles donde Marco Antonio Regalado fue a buscar su extraviada sombra y la prueba de que por siempre serán los cuerpos, antiguos navegantes.

Poesía.
He vuelto a la tarde
tu recuerdo es un rito de la memoria

El mar se hunde en tus ojos
La lluvia cierra tus labios
Los sueños cuelgan del tiempo

Te buscaría:
en la profundidad de páginas en blanco
en el olor de la ciudad vencida por la lluvia
en el crepúsculo que hace niña a la luna
en la máscara que disfraza las palabras
en la luz de mi lámpara y madrugada
en el quejido de tus labios cuando los pájaros emigran

Las palabras son mis ruinas
El sueño de tus labios

Tu sonrisa salta del alba
dibuja la mañana

El día comienza a disiparse
Marco Antonio Regalado
El libro. Regalado, Marco Antonio. Piel de mar. Joan Boldó i Clement, Editores; México, 1993. Instituto Michoacano de Cultura.
La música. Página blanca, con la voz de Carlos Cuevas.

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